Salte la navegación

Archivo del Autor:

Blow – up y las babas del diablo, aparecen como la transformación del cine y de la literatura respectivamente a una escenificación dentro de la obra misma a través de la fotografía, es decir, esta última actúa como mecanismo para, a través de dos géneros distintos, desarrollar una historia o drama que se genera desde una imagen (foto).

 

Es clara  la forma en que Antonioni se basa en la obra de Cortázar, muy evidente con una trama casi exacta en el momento en que se toman las fotografías, pero al mismo tiempo, con diferencias bastante importantes respecto al escenario social y a la personalidad  de los dos protagonistas.

En el caso de las Babas del diablo, hay sólo una descripción vaga de la ciudad de París, se crea une escenario otoñal para desarrollarla, pero no sobrepasa más allá. El caso de  Blow- up es distinto. Antonioni tiene una preocupación clara, desde el comienzo de la película  de demarcar un contexto social  en el Londres de los 60, marcado por el swinging London, las expresiones culturales que se vivían en ese minuto,  la importancia del tema de la moda, todo retomando a Londres como ciudad que  crecía económicamente.   Es ahí donde también el protagonista de Blow-up comienza a tomar distancia de Michel, ya que él esta completamente involucrado con este contexto que se estaba creando en Londres, de forma artificial, a través de su trabajo como fotógrafo de Modas.   Michel  se ve como un personaje más austero, sin muchas aspiraciones que no toma la fotografía como una fuente de ingresos.

 

Podríamos decir que la obra de Antonioni es una intensificación de  las babas del diablo.  El cuento de Cortazar habla de una realidad escondida, detrás de la banalidad de todos, algo secreto  que se aleja de lo cotidiano, es decir, elementos que sólo pueden ser encontrados  a través de la observación minuciosa.  Es el mensaje que Antonioni rescata y le da mayor poder. Exhibiendo  a un personaje totalmente comido por este mundo superficial, cayendo en el sector más frívolo de la fotografía, alejado de una realidad, un hombre que vive su vida sin la necesidad de otros, sólo con la intención de que otros le sirvan. Tiene, entonces una ilusión falsa de la realidad y a fin de cuentas, la película es el camino que usa para llegar a algo más real, para acercarse a un paisaje real, lejos de su estudio de fotografía.

 

Es ahí donde la fotografía juega este papel de traspaso de una no realidad a una realidad.  Las dos fotos, las de ambas obras, hablan de algo silencioso, similar a los mimos de Blow-up, que puede ser revelado al minuto de observar con detención, de ampliar la foto y de acercarse  a una realidad lejana,  se trata de que no todo es lo que parece.

“Cuando se utilizan ampliadora (…) pueden verse cosas que probablemente el ojo desnudo no sería capaz de captar” (Michelangelo Antonioni)

Ambos protagonistas, como todo fotógrafo, tienen sed de acercarse a la vida e historia de otros, a tratar de captar sus momentos íntimos, a dejar de lado la privacidad. Los argumentos son los mismos, todos pueden sacar fotos en espacios públicos libremente.

Y es en ese espacio público, donde se habla de dos realidades también presentes en ambas obras; Una, el espacio público o parque, otra el lugar de trabajo, cerrado, el lugar donde observar lentamente, donde entrar a esta realidad, que si, es realidad pero está escondida en una foto.

 

Se observan dos procesos distintos, uno, el  de las babas del diablo, en que a través de la imaginación el fotógrafo comienza a percibir una historia entre ciertos personajes y que al ampliarla y observarla constantemente adquiere un poder y grandeza que hacen sentir al protagonista preso de esta realidad escondida, del verdadero significado de la foto, de que hay una historia importante tras todas las imágenes captadas.  Otro proceso, el del protagonista de Blow-up, tiene que ver  con una ampliación y acercamiento de la foto que va creando situaciones, se van develando cosas escondidas, alejando la imaginación.

 

Ambos entonces, son presos de lo que estas fotografías les producen, ambos protagonistas se obsesionan con esta forma de ver la realidad, la fotografía, y es entonces ésta la encargada de revelar esta realidad tapada.

 

 

Magdalena Vidal del Valle

Al acercarnos a Nicolás Rupcich, observamos como sus referentes  e inspiraciones en artistas  van perfectamente relacionados  con la visión de la imagen como algo que busca representar más que mostrar una realidad, una representación que precisamente evidencie la forma de producción de la imagen final. Rupcich con su trabajo busca una imagen a nivel técnico, estableciendo, de esta forma, relaciones entre la artificialidad del entorno y los medios que se utilizan para ello. Para realizar su trabajo, Rupcich se pregunta qué es materialmente su imagen, qué la conforma, cómo se produce y cómo se transforma.

 

Rupcich se acerca al paisaje, cómo  éste se construye para verse como imagen, para transformarse en ella. Para esto se produce la geometrización del paisaje, el paisaje se va construyendo gracias a la intervención humana, para transformarse en una imagen, los parámetros con los que se va creando, apuntan a lograr verlo como una buena imagen a nivel, muchas veces, de fotografía digital. También la técnica es necesaria en paisajes vírgenes, sin la intervención humana, sino, ¿Cómo apreciar desde santiago  la cordillera de los andes, en sus cumbres, sino es desde el cielo con un equipo de filmación o fotografía? Es decir, son necesarios los equipos para poder darnos la imagen de mundo que buscamos, o sea, en este caso la imagen puede parecer muy real, pero no podemos olvidar que la artificialidad queda descubierta a través del montaje, y a eso es a lo que apunta Rupcich.

 

Toda esta manipulación de la imagen está fielmente relacionada con mostrar cómo la tecnología es, finalmente, la que logra que la imagen se repita y puede alcanzar a un público global. La imagen se multiplica, llega  a todos. Ahí nos damos cuenta cómo estamos tan bombardeados de información e imágenes que llegamos a pensar que ya estuvimos en muchos lugares,  simplemente al hablarnos del lugar más recóndito inmediatamente relacionamos con una imagen en nuestra mente, una imagen muchas veces es creada por ciertos medios, pero que se va transformando en realidad a través de sistemas de comunicación o de producción. Finalmente la imagen la se transforma en algo sin dueño, sin un proceso tras ella importante, sólo se transporta como imagen  de algo que muchas veces roza con la artificialidad.

                                                                                                               M. Vidal

 

Seguir

Get every new post delivered to your Inbox.